El partido de López Obrador consigue los
votos para modificar la Constitución y crear la polémica Guardia Nacional
QuePasaCOLIMA.-
La
creación de la Guardia Nacional, el nuevo cuerpo de seguridad que impulsa el
Gobierno de México, parece encaminada. El pleno de la Cámara de Diputados ha
aprobado la iniciativa y la mandará ahora al Senado, donde será discutida y
votada este jueves. Morena, el partido del presidente, Andrés Manuel López
Obrador, controla ambas cámaras. La aprobación definitiva de la Guardia
Nacional, aunque accidentada, parece solo cuestión de tiempo.
Morena, que
necesitaba mayoría cualificada, sacó la votación con el apoyo del PRI,
formación que ha dominado la política mexicana durante buena parte de los
últimos 80 años. El partido tricolor ha aceptado los términos propuestos por
Morena, después de algunas modificaciones menores en la propuesta. El Partido
Verde, que suele hacer dupla con el PRI en contiendas electorales, le ha dado
sus votos igualmente a Morena.
Mario
Delgado, líder del partido en la Cámara, ha defendido de nuevo la creación de
la Guardía Nacional. "No tenemos tiempo, ni oportunidad de fallar, no
podemos seguir manteniendo ese doble discurso con nuestras Fuerzas Armadas. Por
un lado nos ponemos muy serios para reconocerlos, por otro les negamos la posibilidad
de que 40.000 puedan integrar la Guardia Nacional".
Desde
noviembre, el nuevo cuerpo ha sido objeto de polémica. El día 15 de aquel mes,
López Obrador, que aún no había tomado posesión, presentó el plan de seguridad
de su Gobierno. Aunque dedicó la mayor parte del tiempo a detallar su
estrategia para paliar las causas de la delincuencia, la Guardia Nacional se
llevó los titulares. El entonces futuro mandatario explicó que el nuevo cuerpo
estaría adscrito a la Secretaría de la Defensa. Policías militares, navales y
federales serían sus integrantes. "Hay mucha descomposición en los cuerpos
policiales. Se creó la Policía Federal para garantizar la seguridad pública,
para que no intervinieran ni el Ejército ni la Marina. Pero no se ha consolidado",
explicó entonces, consciente de que sería una decisión protestada. "La
política siempre es optar entre inconvenientes", zanjó.
Para el
colectivo Seguridad sin Guerra, un grupo de organizaciones independientes de
defensa de los derechos humanos, expertos en políticas de seguridad y droga, la
aparición del nuevo cuerpo es una pesadilla. Ante la descomposición de la
oposición política después de las elecciones del pasado julio, Seguridad sin
Guerra se ha erigido estos meses como contrapeso del Gobierno, al menos en este
tema. Critican que la creación de la Guardia Nacional supondría profundizar en
la militarización del país. Significaría, defienden, blindar la militarización
en la Constitución. Como se trata de un nuevo cuerpo militar, la creación de la
Guardia Nacional pasa por la modificación de varios artículos de la Carta
Magna.
El empleo de
militares en tareas policiales en México viene de lejos. Usadas desde la década
de 1960 para perseguir a guerrillas rurales en el Estado de Guerrero y fustigar
al movimiento de estudiantes en la capital, las Fuerzas Armadas protagonizan el
combate a la delincuencia por mandato de los últimos presidentes. Desde el
Gobierno de Vicente Fox, en 2000, pero sobre todo a partir de los años de
Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, decenas de miles de militares se dedican
a investigar, perseguir y detener a delincuentes. A la vista de la estadística
delictiva, el resultado no ha sido sin embargo el mejor. En México muere cada
vez más gente asesinada y la presencia de los militares no garantiza nada. Al
contrario, puede ser perjudicial. La académica Laura Atuesta, del Centro de
Estudios y Docencia Económica, CIDE, presentó un estudio hace unos meses que
probaba que en los municipios donde se habían registrado enfrentamientos entre
militares y civiles, posteriormente había aumentado la violencia homicida.
Luego están
los casos de mala praxis de los militares. En los últimos 12 años, los
señalamientos contra el Ejército y la Armada por asesinato, tortura o
desaparición forzada se cuentan por decenas. En octubre, por ejemplo, un
tribunal condenó a cuatro militares, entre ellos un coronel, por el asesinato
premeditado y la desaparición forzada de siete personas, cuatro de ellas
menores de edad. Los hechos ocurrieron en 2015 en el Estado de Zacatecas. Un
capitán de información llegó al cuartel con datos sobre el presunto jefe de un
grupo criminal. El comandante organizó entonces un operativo para capturarlo.
En el operativo, aprehendieron al presunto delincuente y a otras seis personas
que estaban con él. Luego se los llevaron a una zona deshabitada. Los separaron
y los mataron a balazos. Luego dejaron allí sus cuerpos y se fueron.
Hechos como
el anterior apenas han pesado en el debate. Antes de aprobar el cambio en la
Constitución para crear la guardia, el Congreso organizó unas jornadas de
discusión con legisladores, integrantes del Gobierno y expertos en seguridad
para tratar de llegar a un punto de acuerdo. Uno de los expertos, Alejandro
Madrazo, del CIDE, decía: "La letalidad de nuestras fuerzas federales es
tan grande que parece que hay una política de ejecución extrajudicial
sistemática, y si no es una política, sí es una práctica extendida a lo largo
del país y a lo largo de los años".
A raíz de
estas jornadas, el Gobierno cedió y dijo que el mando de la Guardia Nacional
será civil desde el principio y no dentro de cinco años, como lo habían
dispuesto al principio. También accedió a prever un programa de capacitación
para las policías locales.
Para
Seguridad Sin Guerra, estos cambios son puro maquillaje, pues la forma de
funcionar, la educación y el reclutamiento seguirán estando en manos de la
Secretaría de la Defensa.
Con la
previsible aprobación en el Senado, la decisión sobre la Guardia Nacional
pasaría después a los parlamentos de los Estados. Al menos la mitad más uno
debe pasar la propuesta para que entre finalmente en vigor.

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